viernes, 23 de septiembre de 2011

DISCURSO de BENJAMÍN NETANYAHU en la ONU (23/09/11)


Gracias, Sr. Presidente.

Damas y caballeros, Israel ha extendido su mano en paz desde el momento en que fue establecida 63 años atrás. En nombre de Israel y el pueblo judío, yo extiendo esa mano nuevamente hoy. Yo la extiendo al pueblo de Egipto y Jordania, con renovada amistad para vecinos con quienes hemos hecho la paz. Yo la extiendo al pueblo de Turquía, con respeto y buena voluntad. Yo la extiendo al pueblo de Libia y Túnez, con admiración por aquellos que están intentando construir un futuro democrático. Yo la extiendo a los otros pueblos del Norte de África y la Península Arábiga, con quienes queremos forjar un nuevo comienzo. Yo la extiendo al pueblo de Siria, Líbano e Irán, con sobrecogimiento por la valentía de aquellos combatiendo la brutal represión.

Pero muy especialmente, yo extiendo mi mano al pueblo palestino, con quienes buscamos una paz justa y duradera.

Damas y caballeros, en Israel nuestra esperanza por la paz nunca se desvanece. Nuestros científicos, doctores e innovadores aplican su genio para mejorar el mundo de mañana. Nuestros artistas, nuestros escritores, enriquecen el legado de la humanidad. Ahora, yo se que esta no es exactamente la imagen de Israel que es a menudo retratada en esta sala. Después de todo, fue aquí en 1975 que el antiguo anhelo de mi pueblo por restaurar nuestra vida nacional en nuestra antigua patria bíblica — fue entonces que esto fue nombrado vergonzosamente como racismo. Y fue aquí en 1980, justo aquí, que el histórico acuerdo de paz entre Israel y Egipto no fue elogiado; ¡fue denunciado! Y es aquí, año tras año que Israel es injustamente señalada para condena. Es acusada para condena mas a menudo que todas las naciones del mundo combinadas. Veintiuna de las 27 resoluciones de la Asamblea General, condenan a Israel — la única democracia verdadera en el Medio Oriente.

Bueno, esta es una parte desafortunada de la institución “ONU”. Es el teatro del absurdo. No solamente muestra a Israel como el villano; a menudo muestra a villanos reales en importantes roles: la Libia de Gadafi presidió la Comisión de Derechos Humanos de la ONU; el Irak de Saddam encabezó el Comité de la ONU sobre Desarme. Ustedes podrían decir: Eso es el pasado. Bueno, pero miren lo que está sucediendo ahora –precisamente ahora, hoy – el Líbano controlado por Hezbollah ahora preside el Consejo de Seguridad de la ONU. Esto significa, en efecto, que una organización terrorista preside el organismo al que le es confiado garantizar la seguridad del mundo. Ustedes no podrían inventar algo así.

Entonces aquí en la ONU, las mayorías automáticas pueden decidir cualquier cosa. Ellas pueden decidir que el sol se ponga en el occidente. Pero ellas también pueden decidir — ellas han decidido — que el Muro Occidental en Jerusalén, el lugar más santo del Judaísmo, es territorio palestino ocupado.

Y aún aquí en la Asamblea General, la verdad puede a veces abrirse paso. En 1984 cuando yo fui nombrado embajador de Israel ante las Naciones Unidas, yo visité al Gran Rabino de Lubavitch. Él me dijo — y damas y caballeros, yo no quiero que ninguno de ustedes sea ofendido debido a la experiencia personal de servir aquí, yo se que hay muchos hombres y mujeres honorables, muchas personas capaces y decentes, sirviendo aquí a sus naciones — Pero aquí está lo que me dijo el Rebbe; él me dijo: tu estarás sirviendo en una casa de muchas mentiras. Y luego él dijo: recuerda que incluso en el lugar más oscuro, la luz de una única vela puede ser vista lejos y clara.

Hoy yo espero que la luz de la verdad brille, aunque sea sólo por unos pocos minutos, en una sala que durante mucho tiempo ha sido un lugar de oscuridad para mi país. Como Primer Ministro de Israel, yo no vine aquí para ganar aplausos. Yo vine aquí para hablar la verdad. La verdad es… la verdad es que Israel quiere paz. La verdad es que yo quiero paz. La verdad es que en el Medio Oriente en todos los tiempos, pero especialmente durante estos días turbulentos, la paz debe estar anclada en la seguridad. La verdad es que nosotros no podemos alcanzar la paz a través de resoluciones de la ONU, sino solo a través de negociaciones directas entre las partes. La verdad es que hasta ahora los palestinos se han rehusado a negociar. La verdad es que Israel quiere la paz con un estado palestino, pero los palestinos quieren un estado sin paz. Y la verdad es que ustedes no deben permitir que eso suceda.

Damas y caballeros, cuando yo vine por primera vez aquí, 27 años atrás, el mundo estaba dividido entre Oriente y Occidente. Desde entonces terminó la Guerra Fría, grandes culturas han ascendido de siglos de sopor, cientos de millones han sido sacados de la pobreza, incontables más van a seguir, y lo destacable es que hasta ahora este monumental cambio histórico ha ocurrido en gran parte en forma pacifica. Pero una malignidad esta ahora creciendo entre Oriente y Occidente que amenaza a la paz de todos. Busca no liberar sino esclavizar, no construir sino destruir. Esa malignidad es el Islam militante. Se envuelve en el manto de una gran fe, pero asesina a judíos, cristianos y musulmanes por igual con implacable imparcialidad. El ataque del 11 de septiembre mató a miles de americanos, y dejo las torres gemelas en ruinas ardientes. Anoche yo deposité una ofrenda floral en el monumento al 11-S. Fue profundamente conmovedor. Pero cuando yo estaba yendo allí, una cosa se repetía en mi mente: las atroces palabras del presidente de Irán en este podio ayer. Él dio a entender que el 11-S fue una conspiración americana. Algunos de ustedes abandonaron esta sala. Todos ustedes debieron haberlo hecho.

Desde el 11-S, los militantes islamistas masacraron a otros incontables inocentes — en Londres y Madrid, en Bagdad y Mombai, en Tel Aviv y Jerusalén, en cada parte de Israel. Yo creo que el peligro más grande que enfrenta nuestro mundo es que este fanatismo se arme con armas nucleares. Y esto es precisamente lo que está intentando hacer Irán. Pueden ustedes imaginar a ese hombre que despotricó aquí ayer… ¿pueden imaginarlo armado con armas nucleares…? La comunidad internacional debe detener a Irán antes que sea demasiado tarde. Si Irán no es detenido, nosotros enfrentaremos el espectro del terrorismo nuclear, y la Primavera Árabe podría pronto convertirse en un Invierno Iraní. Eso sería una tragedia.

Millones de árabes han tomado las calles para reemplazar tiranía por libertad, y nadie se beneficiaría más que Israel si aquellos comprometidos con la libertad y la paz prevalecieran. Esta es mi ferviente esperanza. Pero como Primer Ministro de Israel, yo no puedo arriesgar el futuro del estado judío bajo ilusiones. Los líderes debemos ver la realidad como es, no como debe ser. Nosotros debemos hacer lo mejor que podamos para forjar el futuro, pero nosotros no podemos hacer desaparecer con sólo desearlo los peligros del presente. Y el mundo alrededor de los israelíes se está volviendo definitivamente más peligroso. El Islam militante ya ha tomado el poder en Líbano y Gaza. Está determinado a despedazar los tratados de paz entre Israel y Egipto y entre Israel y Jordania. Ha envenenado muchas mentes árabes contra los judíos e Israel, contra América y el Occidente. Se opone no a las políticas de Israel sino a la existencia de Israel.

Ahora, algunos argumentan que la difusión del Islam militante, especialmente en estos tiempos turbulentos; que si ustedes quieren retrasarlo, argumentan, Israel debe apresurarse a hacer concesiones, a asumir compromisos territoriales. Y esta teoría suena simple. Básicamente es así: “Abandonen el territorio, y la paz será promovida. Los moderados serán fortalecidos, los radicales serán mantenidos a raya. Y no se preocupen por los fastidiosos detalles de cómo se defenderá, de hecho, Israel; las tropas internacionales harán el trabajo”. Estas personas me dicen constantemente: Sólo haz una oferta amplia, y todo funcionará.

¿Saben algo…?, sólo hay un problema con esa teoría. Nosotros ya la hemos intentado y no ha funcionado. En el año 2000 Israel hizo una amplia oferta de paz que reunía prácticamente todas las exigencias palestinas. Arafat la rechazo. Los palestinos entonces lanzaron un ataque terrorista que se cobró mil vidas israelíes. El Primer Ministro Olmert luego hizo una oferta aún más amplia, en el año 2008. El Presidente Abbas ni siquiera respondió a ella. Pero Israel hizo más que sólo hacer ofertas amplias. Nosotros, de hecho, abandonamos territorio. Nosotros nos retiramos del Líbano en el 2000 y de cada pulgada cuadrada de Gaza en el 2005. Eso no calmó a la tormenta islámica, la tormenta islámica militante que nos amenaza. Sólo acercó más la tormenta y la hizo más fuerte. Hezbollah y Hamas dispararon miles de cohetes contra nuestras ciudades desde los mismos territorios que nosotros evacuamos. Vean, cuando Israel dejo Líbano y Gaza, los moderados no derrotaron a los radicales, los moderados fueron devorados por los radicales. Y yo lamento decir que las tropas internacionales como la UNIFIL en Líbano y la EUBAM en Gaza no detuvieron a los radicales para que no atacaran Israel.

Nosotros abandonamos Gaza esperando paz. Nosotros no congelamos los asentamientos en Gaza, nosotros los arrancamos. Nosotros hicimos exactamente lo que la teoría dice: Salgan, regresen a las fronteras de 1967, desmantelen los asentamientos… Y yo no creo que la gente recuerde cuán lejos fuimos para lograr esto. Nosotros arrancamos a miles de personas de sus hogares. Nosotros sacamos a los niños de sus escuelas y sus jardines de infancia. Nosotros arrasamos nuestras sinagogas. Nosotros, incluso, mudamos a nuestros seres queridos de sus tumbas. Y luego, habiendo hecho todo eso, nosotros dimos las llaves de Gaza al Presidente Abbas.

Ahora la teoría dice… que todo debía funcionar…, y el Presidente Abbas y la Autoridad Palestina ahora podrían construir un estado pacífico en Gaza. Ustedes pueden recordar que el mundo entero aplaudió. Ellos aplaudieron nuestra retirada como un acto de gran estatismo. Fue un atrevido acto de paz. Pero, damas y caballeros, nosotros no obtuvimos la paz; lo que conseguimos fue la guerra. Además, Irán, a través de Hamás básicamente, sacó a la Autoridad Palestina; la Autoridad Palestina se colapsó ¡en un día…!

El Presidente Abbas acaba de decir en este podio, que los palestinos están armados sólo con sus esperanzas y sus sueños. Sí, seguro, esperanzas, sueños. Miles de misiles, provistos por Irán, sin mencionar otras armas letales que están fluyendo a Gaza, desde Libia y otros lugares; miles de misiles que ya han caído sobre nuestras ciudades. Así que, ustedes deben comprender que Israel se pregunte, ¿qué debemos hacer para que esto no suceda de nuevo… en Cisjordania…?

Miren, la mayoría de nuestras ciudades, en el sur de la Nación, están a muy poca distancia de Gaza; en el sur de la Nación nuestras ciudades sólo están a unos pocos kilómetros. Entonces yo quiero preguntarles: ¿Alguno de ustedes… alguno de ustedes traería el peligro tan cerca de sus ciudades, de sus familias…? ¿Actuarían ustedes tan temerariamente con las vidas de sus ciudadanos…? Los israelíes estamos preparados para tener un estado palestino en Cisjordania, pero nosotros no estamos preparados para tener otra Gaza allí. Y ese es el motivo por el cual necesitamos tener acuerdos de seguridad reales, pero los palestinos simplemente rehúsan a negociar con nosotros.

Los israelíes recordamos las amargas lecciones de Gaza. Muchos de los críticos de Israel las ignoran. Ellos y sus asesores simplemente van y dicen, una y otra vez, que Israel ande este mismo y peligroso camino. Ustedes vean lo que estas personas dicen… que simplemente no pasa nada, y repiten los mismos consejos y las mismas ideas y las mismas fórmulas, como si nada de esto hubiera sucedido… Y estos críticos continúan presionando a Israel para que haga concesiones de gran alcance sin asegurar primero la seguridad de Israel. Ellos elogian a aquellos que alimentan inconscientemente al insaciable cocodrilo del Islam militante como audaces estadistas. Ellos caracterizan como enemigos de la paz a aquellos de nosotros que insistimos en que primero tenemos que erigir una fuerte barrera para mantener fuera al cocodrilo, o al menos atascar una barra de hierro entre sus fauces abiertas.

Así que, frente a estas etiquetas y libelos, Israel debe recibir un mejor consejo, mejores ideas. Mejor una mala prensa que un buen elogio, y mejor aún sería una prensa justa cuyo sentido de la historia se extienda mas allá del desayuno, y la cual reconozca las legitimas preocupaciones de seguridad de Israel.

Yo creo en negociaciones de paz que sean serias, estas necesidades y preocupaciones pueden ser encaradas apropiadamente, pero ellas no serán encaradas sin negociaciones. Y las necesidades son muchas. Porque Israel es un país tan pequeño, que sin Judea y Samaria y Cisjordania, Israel tendría sólo 9 millas de ancho. Yo quiero ofrecerles una perspectiva, ya que todos ustedes están en esta ciudad. Eso sería unos dos tercios de la longitud de Manhattan. Es la distancia entre Battery Park y la Universidad de Columbia. Y no se olviden que la gente que vive en Brooklyn o New Jersey son más amables que algunos de los vecinos de Israel.

Entonces, ¿cómo ustedes… cómo protegen ustedes a un país tan pequeño, rodeado por gente juramentada en su destrucción y armada hasta los dientes por Irán…? Obviamente ustedes no pueden defenderlo desde dentro de ese estrecho espacio únicamente. Israel necesita mayor profundidad estratégica, y ese es exactamente el motivo por el cual la Resolución 242 del Consejo de Seguridad no requirió que Israel abandone todos los territorios que capturó en la Guerra de los Seis Días. Hablo acerca de retirada de territorios, a fronteras seguras y defendibles. Y para defenderse, Israel debe por lo tanto mantener una presencia israelí a largo plazo en áreas estratégicas críticas en Cisjordania.

Yo expliqué esto al Presidente Abbas. El respondió que si un estado palestino iba a ser un país soberano, nunca podría aceptar tales arreglos. ¿Porqué no…? América ha tenido tropas en Japón, Alemania y Corea del Sur por más de medio siglo. Inglaterra ha tenido una base aérea en Chipre. Francia tiene fuerzas en tres naciones africanas independientes. Ninguno de estos estados afirma que ellos son países no soberanos. Y hay muchos otros temas vitales de seguridad que también deben ser afrontados. Tomemos el tema del espacio aéreo. Nuevamente, las pequeñas dimensiones de Israel crean enormes problemas de seguridad. América puede ser cruzada en avión en seis horas. Volar a través de Israel lleva tres minutos. Entonces, ¿el pequeño espacio aéreo de Israel va a ser cortado a la mitad y dado a un estado palestino que no está en paz con Israel…?

Nuestro principal aeropuerto internacional está a unos pocos kilómetros de distancia de Cisjordania. Sin paz, ¿nuestros aviones se volverán blancos de misiles antiaéreos colocados en el estado palestino adyacente…? ¿Y cómo detendremos el contrabando dentro de Cisjordania…? No es simplemente Cisjordania, son las montañas de Cisjordania. Dominan precisamente la planicie costera donde la mayoría de la población de Israel se asienta. ¿Cómo podríamos evitar el contrabando dentro de estas montañas de aquellos misiles que podrían ser disparados sobre nuestras ciudades…?

Yo traigo estos problemas debido a que no son problemas teóricos. Son muy reales. Y para los israelíes, son temas de vida o muerte. Todas estas potenciales grietas en la seguridad de Israel deben ser selladas en un acuerdo de paz antes que sea declarado un estado palestino, no después, debido a que si ustedes lo dejan para después, no serán selladas. Y estos problemas explotarán en nuestra cara y explotará la paz.

Los palestinos deben primero hacer la paz con Israel y luego obtener su estado. Pero yo también quiero decirles esto a ustedes. Después que tal acuerdo de paz sea firmado, Israel no será el último país en dar la bienvenida a un estado palestino como un nuevo miembro de las Naciones Unidas. Nosotros seremos el primero.

Y hay una cosa más. Hamás ha estado violando el derecho internacional reteniendo a nuestro soldado Gilad Schalit cautivo durante cinco años. Ellos no le han permitido ni siquiera una visita de la Cruz Roja. Está retenido en un calabozo, en la oscuridad, contra todas las normas internacionales. Gilad Schalit es el hijo de Aviva y Noam Schalit. Es el nieto de Zvi Schalit, quién escapo del Holocausto al venir, en la década de 1930, como un muchacho a la tierra de Israel. Gilad Schalit es el hijo de cualquier familia israelí. Toda nación representada aquí debe exigir su liberación inmediata. Si ustedes quieren aprobar una resolución acerca del Medio Oriente hoy, esa es la resolución que ustedes deben aprobar.

Damas y caballeros, el año pasado en la Universidad de Bar-Ilan en Israel, y este año en la Kneset y en el Congreso americano, yo articulé mi visión para la paz en la cual un estado palestino desmilitarizado reconoce al estado judío. SI, EL ESTADO JUDIO. Después de todo este es el organismo que reconoció al estado judío 64 años atrás. Ahora, ¿no piensan ustedes que es hora que los palestinos hagan lo mismo…?

El estado judío de Israel siempre protegerá los derechos de todas sus minorías, incluidos los más de un millón de ciudadanos árabes de Israel. Yo desearía poder decir lo mismo acerca de un futuro estado palestino, porque como los funcionarios palestinos dejaron en claro el otro día, de hecho, creo que lo hicieron aquí mismo en New York, ellos dijeron que el estado palestino no permitirá ningún judío en él. Ellos serán libres de judíos. Eso es limpieza étnica. Hay leyes hoy en Ramallah que hacen punible, con pena de muerte, la venta de tierra a los judíos. Eso es racismo. Y ustedes saben a qué ley evoca esto.

Israel no tiene intenciones ni nada que se le parezca de cambiar el carácter democrático de nuestro estado. Nosotros sólo no queremos que los palestinos intenten cambiar el carácter judío de nuestro estado. Nosotros queremos que renuncien… queremos que renuncien a la fantasía de inundar a Israel con millones de palestinos.

El Presidente Abbas recientemente se paró aquí, y dijo que el centro del conflicto israelí-palestino son los asentamientos. Bueno, eso es extraño. Nuestro conflicto ha estado durando… estuvo durando por casi medio siglo antes que hubiera un solo asentamiento en Cisjordania. Entonces si lo que el Presidente Abbas está diciendo fuera cierto, entonces supongo que los asentamientos acerca de los que él está hablando son Tel Aviv, Haifa, Jaffa, Be’er Sheva. Quizás eso es lo que el quiso decir el otro día cuando dijo que Israel ha estado ocupando tierra palestina durante 63 años. Él no dijo desde 1967; dijo desde 1948. Yo espero que alguien se moleste en hacerle a él esta pregunta debido a que ilustra una simple verdad: El centro del conflicto no son los asentamientos. Los asentamientos son un resultado del conflicto. Los asentamientos tienen que ser… son un tema que tiene que ser encarado y resuelto en el curso de las negociaciones. Pero el centro del conflicto siempre ha sido y desafortunadamente continúa siendo el rechazo de los palestinos a reconocer un estado judío en cualquier frontera.

Yo pienso que es hora que la dirigencia palestina reconozca lo que todo líder internacional serio ha reconocido, desde Lord Balfour y Lloyd George en 1917, al Presidente Truman en 1948, al Presidente Obama sólo hace dos días aquí mismo: Israel es el estado judío.

Presidente Abbas, deje de dar vueltas sobre este tema. Reconozca al estado judío y haga la paz con nosotros. En tal paz genuina, Israel esta preparada para asumir dolorosos compromisos. Nosotros creemos que los palestinos no deben ser ni los ciudadanos de Israel ni sus súbditos. Ellos deben vivir en un estado libre propio. Pero ellos deben estar listos, como nosotros, para el compromiso. Y nosotros sabremos que ellos están listos para el compromiso y para la paz cuando comiencen a tomar seriamente los requerimientos de seguridad de Israel y cuando dejen de negar nuestra conexión histórica con nuestra antigua patria.

Yo a menudo los escucho acusar a Israel de judaizar Jerusalén. Eso es como acusar a América de americanizar Washington, o a los ingleses de anglicanizar Londres. ¿Ustedes saben por qué nosotros somos llamados “judíos”…? Porque venimos de Judea. En mi oficina en Jerusalén, hay un… hay un sello antiguo. Es un anillo de sello de un funcionario judío de la época bíblica. El sello fue encontrado justo al lado del Muro Occidental, y se retrotrae a 2700 años atrás, a la época del Rey Jizkiah. Hay un nombre del funcionario inscripto en el anillo, en hebreo. Su nombre era Netanyahu. Ése es mi apellido. Mi primer nombre, Benjamin, se retrotrae unos mil años antes a Benjamin, el hijo de Jacob, quién fue también conocido como Israel. Jacob y sus 12 hijos anduvieron estas mismas colinas de Judea y Samaria 4000 años atrás, y ha habido continua presencia judía en la tierra desde entonces. Y en cuanto a aquellos judíos que fueron exiliados de nuestra tierra, ellos nunca dejaron de soñar con volver: los judíos en España, en la víspera de su expulsión; los judíos en Ucrania, huyendo de los pogroms; los judíos luchando en el ghetto de Varsovia, mientas los nazis estaban rodeándolo. Ellos nunca dejaron de rezar, ellos nunca dejaron de anhelar. Ellos susurraron: El año próximo en Jerusalén; el año próximo en la tierra prometida.

Como Primer Ministro de Israel, yo hablo por unas cien generaciones de judíos que estuvieron dispersados a través de las tierras, que sufrieron cada mal bajo el sol, pero que nunca renunciaron a la esperanza de restablecer su vida nacional en el único y solo estado judío.

Damas y caballeros, yo continuo esperando que el Presidente Abbas sea mi socio en la paz. Yo he trabajado duro para promover esa paz. El día que asumí el cargo, yo pedí negociaciones directas sin precondiciones. El Presidente Abbas no respondió. Yo delinee una visión de paz de dos estados para dos pueblos. Él aún no respondió. Yo quite cientos de barricadas y puestos de control, para facilitar la libertad de movimientos en las zonas palestinas; esto facilito un fantástico crecimiento en la economía palestina. Pero nuevamente… ninguna respuesta. Yo tomé el paso, sin precedentes, de congelar las nuevas construcciones en los asentamientos durante 10 meses. Ningún primer ministro hizo eso antes, jamás. Una vez más… ustedes aplauden, pero no hubo respuesta. Ninguna respuesta.

En los últimos meses, funcionarios americanos han promovido ideas para recomenzar las conversaciones de paz. Hubo cosas en aquellas ideas acerca de fronteras que no me gustaron. Hubo cosas allí acerca del estado judío que yo estoy seguro que a los palestinos no les gustaron. Pero con todas mis reservas, yo estuve dispuesto a avanzar sobre estas ideas americanas. Presidente Abbas, ¿porqué usted no se une a mi…? Nosotros tenemos que dejar de negociar acerca de las negociaciones. Sigamos simplemente adelante con ello. Negociemos la paz. Yo pasé años defendiendo a Israel en el campo de batalla. Yo pasé décadas defendiendo a Israel en el tribunal de la opinión pública. Presidente Abbas, usted ha dedicado su vida a promover la causa palestina. ¿Debe este conflicto continuar por generaciones, o podremos nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos hablar en los años por delante acerca de cómo nosotros encontramos una forma de terminarlo…? A eso debemos apuntar, y eso es lo que yo creo que nosotros podemos conseguir.

Durante dos años y medio, nosotros nos reunimos en Jerusalén sólo una vez, aun cuando mi puerta ha estado siempre abierta para usted. Si usted lo desea, yo iré a Ramallah. De hecho, yo tengo una sugerencia mejor. Ambos hemos volado miles de millas hasta New York. Ahora estamos en la misma ciudad. Nosotros estamos en el mismo edificio. Entonces reunámonos aquí, hoy, en las Naciones Unidas. ¿Quién está allí para detenernos…? ¿Qué hay allí que nos detenga…? Si nosotros queremos genuinamente la paz, ¿qué hay allí que nos detenga de reunirnos hoy y comenzar las negociaciones de paz…? Y sugiero que hablemos abiertamente y honestamente. Escuchémonos uno al otro. Hagamos como decimos en el Medio Oriente: Hablemos “dugri”. Eso significa francamente. Yo le diré a usted mis necesidades y preocupaciones. Usted me dirá las suyas. Y con la ayuda de Di-s encontraremos la base común para la paz.

Hay un viejo refrán árabe que dice que no se puede aplaudir con una mano. Bueno, lo mismo ocurre con la paz. Yo no puedo hacer la paz solo. Yo no puedo hacer la paz sin usted. Presidente Abbas, yo extiendo mi mano, la mano de Israel, en paz. Yo espero que usted agarre esa mano. Ambos somos hijos de Abraham. Mi pueblo lo llama Avraham. Su pueblo lo llama Ibrahim. Nosotros compartimos el mismo patriarca. Nosotros moramos en la misma tierra. Nuestros destinos están entrelazados. Realicemos la visión de Isaías (Isaías 09:01): “El pueblo que camina en la oscuridad verá una gran luz.” Que esa luz sea la luz de la paz.

[Oficina del Primer Ministro del Estado de Israel, Benjamín Netanyahu]

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